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Políticas públicas y vida cotidiana
Cómo impacta la salud de tus vecinos en tu propio bienestar
En Colorado, un examen médico preventivo que se posterga, la escasez de opciones de cuidado infantil o la pérdida de cobertura médica pueden afectar, en un principio, a una sola persona o familia. Pero sus consecuencias no siempre terminan ahí.
Cada día, Stephanie Bell toma decenas de decisiones para cuidar la salud de su familia y salir adelante.
Como madre trabajadora con dos hijos, ella hace malabares para combinar su empleo, la crianza, los gastos de vivienda, transporte, la compra de alimentos y el cuidado infantil. Y como tantas otras familias de Colorado, trata de asegurarse de que las necesidades de todos estén cubiertas con los recursos disponibles.
Residente de tercera generación del condado de Huerfano, Bell realiza trabajos por contrato mientras cría a sus hijos y mantiene un papel activo en la comunidad que considera su hogar. Colabora como voluntaria en la Spanish Peaks Community Foundation en proyectos dedicados a preservar y celebrar el patrimonio cultural de la región y apoya programas comunitarios de seguridad alimentaria para personas mayores.
El aumento de los costos ha hecho que el sueldo de Bell rinda menos. Vivienda, cuidado infantil, alimentos y transporte son gastos esenciales difíciles de recortar, lo que deja poco margen de maniobra. El cuidado infantil hace posible el empleo, en tanto la vivienda aporta la base constante que requieren el trabajo y la crianza de los hijos.
“Cuando el dinero escasea, empiezas a decidir qué puede esperar”.
Stephanie Bell, residente del condado de HuerfanoCuando el presupuesto no alcanza para todo, a veces la atención médica queda en segundo plano. A pesar de un historial familiar de enfermedad cardíaca, Bell ha postergado exámenes preventivos de salud porque el costo competía con necesidades más inmediatas. Al renovar su cobertura de Medicaid, sus ingresos superaron el límite para seguir siendo elegible. Y, al trabajar por contrato, no tiene acceso a un seguro médico proporcionado por el empleador.
“Sé que necesito hacerme esos estudios, pero mi familia tiene otras necesidades que deben ser la prioridad”, dice Bell. “Cuando el dinero escasea, empiezas a decidir qué puede esperar y, en mi caso, pensé que podía dejar esos estudios para más adelante. Si las consultas y los estudios fueran más asequibles, podría ocuparme de ello cuando corresponda en lugar de decidir qué más tengo que recortar.”
Bell se inscribió en un plan del mercado de seguros médicos que reduce el costo de su cobertura pero aún requiere copagos que debe presupuestar cuidadosamente.
Su experiencia muestra cómo incluso un gasto médico modesto puede significar menos dinero disponible para necesidades básicas. Esa decisión puede parecer una elección individual de salud, pero está condicionada por factores que van mucho más allá del consultorio: lo que Bell paga por vivienda y cuidado infantil, lo que cuesta alimentar y transportar a su familia, lo que gana y qué parte de la atención médica debe pagar de su bolsillo.
La salud de Bell es personal. Las condiciones que la determinan son compartidas. Cuando las mismas presiones afectan a un número suficiente de hogares, las consecuencias pueden manifestarse en los lugares de trabajo, las escuelas, las clínicas y otras instituciones de las que dependen comunidades enteras.
La experiencia de Bell refleja una tendencia que se observa en todo el estado. En Colorado, la magnitud de esa presión queda patente en la encuesta “Pulse Poll” de 2026 de The Colorado Health Foundation: el 85% de las personas encuestadas consideró que el aumento del costo de vida es un problema extremadamente grave o muy grave, y al 76% le preocupa si podrá seguir viviendo en Colorado.
La encuesta también reveló que el 37% de las personas encuestadas había pospuesto la atención médica durante el año anterior.
37%
de las personas encuestadas había pospuesto la atención médica durante el año anterior. Treinta y siete de cada cien.The Colorado Health Foundation, encuesta Pulse Poll 2026
Kyle Legleiter, director sénior de políticas públicas en The Colorado Health Foundation, afirma que la salud está determinada por mucho más que el acceso a un médico.
“Considero que la buena salud y el bienestar son el resultado de la conjunción de muchos factores distintos”, dice Legleiter. “Un aspecto importante es si se tiene o no acceso al tipo de atención médica que se necesita. También influyen las condiciones de la vida cotidiana de cada persona y el entorno de la comunidad más amplia en la que te desenvuelves”.
Cuando las presiones del hogar llegan a la comunidad
El cuidado infantil permite ver con qué rapidez esas circunstancias pueden extenderse más allá de una sola familia.
Cuando el cuidado infantil deja de estar disponible o se vuelve demasiado costoso, los padres y las madres asumen la carga inmediata. Por su parte, los empleadores pueden verse afectados por ausencias laborales, una reducción de la jornada e incluso la salida definitiva de algunas personas del mercado laboral.
El informe “Women on Colorado Boards” (Mujeres en juntas directivas de Colorado) de 2025, elaborado por la Cámara de Comercio de Mujeres de Colorado (Colorado Women’s Chamber of Commerce), cita datos nacionales que muestran que la participación laboral de las mujeres de entre 25 y 44 años con hijos pequeños cayó casi tres puntos porcentuales durante el primer semestre de 2025. El aumento de los costos del cuidado infantil es uno de los factores que contribuyeron a ese descenso.
Los empleadores también dependen de las madres y padres que trabajan para ellos.
La experiencia de Bell en el condado de Huerfano es un ejemplo de las presiones que afectan a las familias de todo el sur de Colorado. Al oeste, en el valle de San Luis, Legleiter señala que la menor disponibilidad de servicios de cuidado infantil y el aumento de los costos representan un motivo de preocupación para hospitales, gobiernos locales, operaciones agrícolas y otros empleadores.
“La capacidad de los empleadores para seguir operando depende de que su fuerza laboral cuente con opciones de cuidado infantil asequibles y adecuadas para sus familias”, dice.
Una madre o un padre que no consigue encontrar cuidado para sus hijos es el primero en sentir el problema. Si esa falta de cuidado le impide presentarse a trabajar en su turno en el hospital, cumplir con un horario laboral habitual o permanecer en el mercado de trabajo, las consecuencias empiezan a extenderse.
Así, las limitaciones en el cuidado infantil pueden afectar a personas que no necesitan servicios de cuidado infantil para sus propias familias, pero dependen de hospitales, escuelas, gobiernos y empresas cuyos trabajadores también requieren un cuidado confiable.
“Así como estamos interconectados dentro de nuestras propias comunidades, estamos interconectados con las comunidades vecinas de las distintas regiones y rincones de Colorado”, dice Legleiter.
La cobertura médica puede hacer que esa cadena resulte aún más evidente.
Cuidado infantil, luego un vínculo hacia el trabajo que no llega. En el espacio: la participación laboral de mujeres de 25 a 44 años con hijos pequeños cayó casi 3 puntos porcentuales en la primera mitad de 2025. Luego el trabajo se conecta con un hospital, una escuela, el gobierno local y un negocio, y las personas que dependen de ellos.
Cuando la pérdida de cobertura llega a la clínica
Los centros de salud Mountain Family Health Centers prestan servicios en los condados de Garfield, Pitkin y Eagle, donde la geografía rural se combina con las economías turísticas y un alto costo de vida.
El director ejecutivo, Dustin Moyer, explica que los trabajadores de los sectores de hotelería, construcción y otros servicios en los alrededores de Aspen y Vail pueden ganar demasiado como para reunir los requisitos para Medicaid, al tiempo que carecen de un seguro médico proporcionado por su empleador. Es lo que suele llamarse el “abismo de beneficios”: un aumento relativamente pequeño de los ingresos puede hacer que una persona pierda las prestaciones públicas antes de poder pagar una alternativa.
El informe de impacto 2024-2025 de Mountain Family registra 17,394 pacientes. El 45% no contaba con seguro médico y el 25% estaba cubierto por Medicaid.
Cuando Colorado reanudó en 2023 las revisiones de elegibilidad para Medicaid, tras el fin del requisito federal de mantener la inscripción continua, aproximadamente 2,000 pacientes de Mountain Family perdieron su cobertura durante el primer período de revisión, afirma Moyer. Esas pérdidas de cobertura contribuyeron a una reducción de aproximadamente $1.5 millones en los ingresos por servicios a pacientes.
“No podemos obtener ingresos de este grupo de personas que perdió su cobertura. Eso también significa una pérdida de acceso para todos, es decir, para el resto de nuestros pacientes”.
Dustin Moyer, director ejecutivo de Mountain Family Health Centers“Muchos de nuestros pacientes ni siquiera sabían que su cobertura había caducado. Al llegar, se enteraban de que su cobertura de Medicaid ya no estaba vigente”, dice Moyer.
La necesidad de atención no desaparece cuando se pierde la cobertura.
Mountain Family siguió atendiendo a sus pacientes y ayudándolos a explorar sus opciones de seguro. Moyer afirma que la presión económica resultante contribuyó a despidos, al cierre de dos centros de salud escolares y a una reducción de la capacidad para prestar servicios de salud conductual.
“Nos vemos obligados a tomar decisiones como cerrar centros de atención o reducir los servicios porque no podemos obtener ingresos de este grupo de personas que perdió su cobertura”, explica. “Eso también significa una pérdida de acceso para todos, es decir, para el resto de nuestros pacientes”.
La presión económica también limita los servicios que Mountain Family puede mantener. “Desde nuestra perspectiva, significa, primero, que tenemos que funcionar con menos recursos, así que no podemos ofrecer servicios tan completos; y segundo, tenemos que compensar gran parte de esa diferencia mediante la filantropía y la recaudación de fondos”, dice Moyer.
Así es como sucede: una persona pierde su cobertura médica. Esa persona sigue necesitando atención médica. El proveedor recibe un reembolso menor por atenderla. Cuando un número suficiente de pacientes pierden su cobertura, la presión financiera empieza a afectar al personal y a los servicios. Y con el tiempo, alguien cuya propia cobertura no ha cambiado puede encontrarse con una clínica que dispone de menos recursos para atenderlo.
El paciente que pierde la cobertura sufre la consecuencia más inmediata, pero la consecuencia no se limita a ese paciente.
Estas mismas conexiones pueden aportar estabilidad
Una cobertura médica estable puede producir el efecto contrario. “Cuando las personas tienen una cobertura adecuada, pueden recibir atención en un entorno más apropiado, que ofrece mucho más valor y, por así decirlo, un retorno de la inversión”, dice Moyer. Añade que esa estabilidad puede beneficiar no solo a los pacientes y los proveedores, sino también al estado, a los empleadores que pagan las primas de los seguros médicos y a las personas que contratan una cobertura en el mercado individual.
El cuidado infantil asequible puede ayudar a una madre o padre a permanecer en su empleo, lo que favorece tanto a la familia como al empleador que depende de ese trabajador. Una cobertura médica estable puede permitir que una clínica reciba el reembolso por la atención que ya está prestando, en vez de tener que asumir ella misma una mayor parte del costo.
Es la misma pregunta a la que se enfrenta Bell en su casa, pero a otra escala: ¿qué posibilidades se abren cuando existe la estabilidad suficiente para atender una necesidad antes de tener que sacrificar otra cosa?
“Vivimos vidas interconectadas con las comunidades y las personas que nos rodean”, dice Legleiter.
La familia de Bell y Mountain Family muestran esa conexión desde distintos puntos de una misma cadena.
La salud la experimenta cada persona de manera individual. Pero las condiciones que la determinan —si una familia puede costear el cuidado de sus hijos, si un trabajador puede acceder a cobertura médica, si una clínica cuenta con los recursos suficientes para mantener sus servicios operativos— no se limitan al ámbito de la vida de una sola persona.
Los impactos no se viven de la misma manera. La persona directamente afectada soporta la mayor carga, mientras que los efectos pueden extenderse a través de las funciones, las relaciones y las instituciones vinculadas a ellas.
Lo mismo sucede cuando las condiciones mejoran.